Garífunas capturan un mero gigante de 400 libras en Iriona

Garífunas capturan un mero gigante de 400 libras en Iriona
Tegucigalpa, Honduras.- Una proeza marina ha puesto a la costa norte de Honduras en los ojos del mundo. Un grupo de pescadores garífunas de la comunidad de San José de la Punta, en el municipio de Iriona, logró capturar un mero gigante de aproximadamente 400 libras en las aguas profundas del Caribe hondureño. Este ejemplar, de la especie Epinephelus itajara, conocida por su tamaño colosal y su increíble fuerza, ha marcado un hito en la pesca local, convirtiéndose en uno de los registros más impresionantes de la temporada.
El gigantesco mero fue trasladado al reconocido restaurante El Delfín en la ciudad de Trujillo, donde su tamaño asombró a pobladores, turistas y expertos en fauna marina. La captura no solo fue una hazaña para la comunidad, sino también un símbolo de la destreza, el conocimiento ancestral y el profundo respeto por el mar que ha caracterizado durante siglos a los pescadores garífunas.
Biólogos marinos consultados explicaron que los meros de este tamaño son ejemplares muy raros y, al mismo tiempo, representan un indicador de la salud ecológica de los arrecifes y los fondos marinos. Este tipo de pesca no solo destaca por la magnitud de la captura, sino también por el respeto a las prácticas sostenibles, pues los pescadores aseguraron que evitaron el uso de redes destructivas y se aseguraron de seguir los ciclos de reproducción para preservar la especie.
La hazaña ha despertado un creciente interés turístico y cultural, especialmente en el ámbito del ecoturismo. Expertos consideran que este tipo de logros podría ser la base para impulsar iniciativas que promuevan la pesca responsable y el respeto por los ecosistemas marinos en la región. Las autoridades locales han señalado que es crucial apoyar a las comunidades costeras en la conservación de sus tradiciones y el aprovechamiento sostenible de los recursos marinos.
La comunidad garífuna, con siglos de historia en la costa atlántica hondureña, ha vuelto a demostrar que su vínculo con el mar va más allá de lo económico; es también un lazo espiritual y cultural que continúa siendo fundamental para su identidad y sostenibilidad. Redacción Ruth Corrales